Cómo cuidar la salud mental en estos tiempos de crisis

La reapertura gradual después de más de dos meses de confinamiento nos deja estos días imágenes de reencuentros, terrazas con personas que disfrutan de un aperitivo mientras guardan la distancia o playas donde los más afortunados se dan los primeros baños.

Pero el camino hacia la tan mencionada “nueva normalidad” no es en línea recta ni todos lo recorren con la misma alegría.

Pasado el desconcierto inicial ante las medidas de contención, crece la preocupación no solo por los efectos físicos o el impacto económico de la crisis del coronavirus, sino también por la factura que puede pasarle a nuestra salud mental.

Los expertos advierten de que se viene un “tsunami de síndromes psicológicos”, una expresión empleada por la psicóloga hispano-estadounidense Laura Rojas Marcos, que ha estado muy presente en los medios desde el estallido de la pandemia.

Quienes ya estaban recibiendo tratamiento por ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental antes de la cuarentena han tenido que intensificarlo y otras que ya se habían recuperado están recayendo.

También se percibe un aumento de los problemas de adicciones -al alcohol, las drogas o el juego- así como de las tensiones personales.

En resumen, hay un elevado nivel de estrés, ansiedad, angustia y tristeza.

La cabaña y la cabina

En un análisis rápido de la reacción psicológica a lo que estamos viviendo, los expertos destacan la presencia de dos fenómenos: el “síndrome de la cabaña” y la “fiebre de la cabina”.

Buscar el contacto con los demás es buena manera de cuidar nuestra salud mental.

El primero se refiere al miedo y la ansiedad a salir a la calle, en contraste con la comodidad y seguridad a las que nos hemos acostumbrado quedándonos en casa.

El segundo está ligado al sentimiento de angustia que sucede cuando se pasa mucho tiempo encerrado en algún lugar.

Adaptación y reinvención

Todas estas emociones o pensamientos inquietantes tienen su justificación, estamos ante una anomalía global sin precedentes, pero la buena noticia es que también son tratables y superables.

La fortaleza mental también se puede cultivar.

Los seres humanos tenemos la capacidad de reinventarnos y adaptarnos a nuevas circunstancias con más facilidad de lo que a veces creemos.

Al fin y al cabo, cuando veíamos las lejanas noticias que llegaban de China y que hablaban de la cuarentena en Wuhan, ¿cuántos pensábamos que los españoles seríamos capaces de aceptar restricciones similares de una manera tan cívica como ha demostrado la mayoría?

Hay además una serie de aprendizajes que vamos adquiriendo en este proceso de reinvención: aprendemos a gestionar la espera y, en general, somos más pacientes y tolerantes a la frustración.

Consejos específicos

No me malinterpreten. Sé que la situación es complicada.

Muchos estamos lejos de la familia, los amigos o la pareja, hay quienes se han quedado sin trabajo. Quienes han perdido a un ser querido han visto, con impotencia, que no se podían despedir.

Nos corroen las dudas sobre qué pasará después y qué será de nosotros.

Pero para cuidar nuestra salud mental, podemos intentar cambiar el centro de atención de lo negativo a lo positivo, no como una locura fantasiosa sino con un planteamiento realista.

Es un trabajo consciente para cultivar la llamada resiliencia, de la que hablábamos en este espacio hace unas semanas.

¿Cómo avanzar en esa dirección? Hay muchas maneras, pero revisando lo que sugieren los distintos expertos se pueden resumir en:

  • Dormir y comer bien
  • Respirar a fondo
  • Hacer ejercicio
  • Tener contacto con los demás
  • Tener un plan de acción para no sentirnos fuera de control
  • Dividir el día en tiempo para el trabajo, para el descanso y para ti
  • Ser realista, flexible y paciente
  • Centrarnos en el presente
  • Y, sobre todo, recordar que esto también pasará.

Un comentario sobre “Cómo cuidar la salud mental en estos tiempos de crisis

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  1. Gracias Bea.
    Espero que nos florezca de nuevo la mente (sin excesivas malas hierbas) y sin llegar a necesitar una motivación tan radical como la del oso.

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