Cocinamos más y mejor

En la cuarentena algunos se han puesto por primera vez el delantal, la cocina ha sido un imán que ha reunido a toda la familia, hemos versionado las recetas de la abuela y hasta seguido cursos de cocina online. La contrapartida de ese par de kilos de más es la plena conciencia de que un esquema organizado de comidas caseras es, además de divertido, altamente positivo para la salud.

La comida casera reconforta

Según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada durante el confinamiento, el 51% de los españoles ha cocinado más, el 46% ha pedido menos platos preparados y el 35% ha planificado más las comidas. Los porcentajes se explican fácilmente: vida en casa las 24 horas, familias al completo en torno a la mesa, restaurantes cerrados y más ratos libres. En muchos hogares la cocina se ha llevado buena parte del ocio doméstico.

Un menú elaborado que resulte apetitoso o una nueva receta que entre por los ojos se convierten en gratificación ante una situación de encierro forzoso y máximo estrés. De alguna manera, la comida nos lleva a una zona de confort emocional, nos tranquiliza. El término comfort food (cocina evocativa) fue acuñado por el chef británico Jamie Oliver para hacer referencia a la comida que nos devuelve a la infancia, al calor del hogar y nos hace sentir felices y seguros. En plena pandemia, los platos más reconfortantes han sido los de cuchara, los elaborados en casa, sabores de siempre.

Vuelta a los básicos

La harina y la levadura se han convertido en dos de los productos más demandados durante los meses de confinamiento debido a la popularidad que han cobrado la repostería, la pasta fresca y el pan caseros. No es una afición que haya nacido estos meses, pero sí parece tener ahora más sentido por tratarse de alimentos de primera necesidad.

María Jesús elabora pan casero usando semillas distintas.

Desde León, María Jesús habla en boca de muchos: “Siempre me ha encantado la cocina y me gusta mucho el pan, que ahora tiene un montón de variedades, se hace con distintos tipos de harina, ingredientes, dulce, salado, para desayunos, para aperitivos,…Pero la verdad es que estas masas no se me daban muy bien, mis experiencias no habían sido muy buenas. Hace un año (¡un año!) me regalaron una máquina panificadora. Me hizo mucha ilusión, pero las instrucciones me daban bastante pereza. Un día por otro… Con los primeros días del confinamiento me dije que ¡había llegado el momento de enfrentarme al pan! Ahora los hago de todo tipo, en el mercado hay multitud de semillas distintas para añadirles. Unos salen mejor y otros peor, pero merece la pena sólo por el aroma que deja toda la tarde en el ambiente. ¡¡Riquísimo!!”.

Hábitos saludables que han venido para quedarse

Elena Núñez, nutricionista experta en salud intestinal, microbiota e intolerancias alimentarias, afirma que “hacer pan casero, algún bizcocho o dulce con ingredientes naturales, nos ha podido acercar a los sabores de antes, y alejarnos de toda la comida rápida ultraprocesada e industrial que nos rodea habitualmente”.

Más allá del autoabastecimiento, persiste el anhelo de alimentarse mejor, quizá también como parapeto al virus.

“Ahora estamos más preocupados por nuestra salud en general. Comer en casa nos ha dejado algo claro: los horarios son mejores (hemos comido y cenado más temprano), hemos averiguado que la comida casera nos sienta mejor y, al tener tiempo para planificar, somos capaces de equilibrar un menú para toda la familia”, asegura Núñez.

Una rutina alimentaria puesta en práctica durante más de dos meses, que reporta grandes beneficios, tiene todas las papeletas para transformarse en hábito.

“Junto con la certeza de que podemos hacer ejercicio físico en casa, creo que saldremos de la cuarentena con unos objetivos claros sobre lo que debe ser nuestro día a día a partir de ahora. Por ejemplo, llevarnos el taper a la oficina, intentar mantener un horario temprano de comida y cena, cocinar el fin de semana para el resto de la semana, y así salir reforzados de esta situación”, concluye esta especialista en educación nutricional.

Elena Núñez es nutricionista y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética. www.nutrikalia.com/madrid

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