El discreto encanto de vivir en la periferia

Desde que la pandemia ha irrumpido en nuestras vidas como un elefante en una cacharrería, muchas personas se han planteado opciones de vida que antes habrían descartado sin dudarlo. Para un urbanita acérrimo, o simplemente una persona que necesita estar cerca de la gran ciudad para desarrollar su vida profesional, la comodidad de vivir cerca del centro de una gran urbe era evidente. Pero el coronavirus ha puesto en evidencia las ventajas de vivir en una zona rural (algo al alcance de muy pocos) y de residir en una vivienda unifamiliar en las afueras de una gran ciudad. Al haber menor densidad de población, hay menos riesgo de contagio y, en estos tiempos convulsos un posible confinamiento es más cómodo.

Las viviendas en las afueras de las ciudades ofrecen más espacio y comodidades que las del centro de las grandes urbes por precios similares.

Las desventajas de las afueras son evidentes: peores comunicaciones, más desplazamientos, menos servicios y más alejados. Pero puede que muchos estén pensando en estos tiempos que las ventajas superan a los perjuicios. Ahí van ocho beneficios:

1. Menor contaminación. Las grandes ciudades se ven muy afectadas por la contaminación a menudo. El número de vehículos que recorren las calles de una ciudad hace, evidentemente, que la calidad del aire sea inferior a la de las afueras. Mientras más te alejes del centro mejor aire respirarás.

2. Una vida más tranquila. Las aglomeraciones y la masificación de las ciudades ocasionan un gran ruido que, a menudo, resulta insoportable para los que residen en las calles más céntricas, llegando a afectar incluso a su descanso.

3. Reducir el estrés. Otra de las ventajas de vivir en las afueras de una ciudad es, sin duda, que disminuimos nuestro estrés al evitar zonas comerciales abarrotadas, calles repletas de gente y lugares donde siempre hay que hacer cola o desplazarse en transporte.

4. Más intimidad. Salir a la puerta de tu casa, dar un paseo o sacar al perro no será una actividad acompañada por la mirada de decenas de personas. Si valoras la intimidad, en las afueras es más factible.

5. La vivienda es más barata. Los mismos metros cuadrados multiplican sus precio mientras más te acerques al centro de una urbe. Menos espacio y más precio. Quizás, si vives en las afueras, podrás permitirte una casa que se acerque más al hogar que siempre soñaste.

6. Más barato. Los servicios, los impuestos (si vives una un pueblo o en una pequeña ciudad de la periferia) son más baratos. Bien es cierto que gastarás más en transporte pero lo compensarás con el ahorro en el coste de otros servicios.

7. Te animarás a hacer más ejercicio. Podrás hacer deporte en la calle sin tropezar con personas en cada esquina. El aire más limpio te invitará a ejercitarte con tranquilidad.

8. Menos vecinos pero a los que conocerás más. Cuantas veces, viviendo en un gran bloque de apartamentos, no hemos dicho: “a la mayoría de los vecinos ni los conozco”. En las afueras tendrás menos vecinos pero por eso mismo, el ambiente, parecido al de un pueblo es más familiar y cercano.

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