Poesía alentadora, palabras y vida

©Ana Pana. Natural Geographic Photo of the Day.

Hay palabras que levantan el ánimo. Y hay frases que levantan vidas: “Triunfar en la vida no es ganar, es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae”, dijo recientemente el ex presidente de Uruguay, José Mujica, al hablar de su retirada de la vida pública como senador. Mujica comparte palabras como si recitara, con verdades como puños que alientan al que escucha.

En poesía, tenemos letras que se convierten en caricias y bálsamos para quien las lee. Tenemos poemas, párrafos, versos y estrofas que dan aliento y elevan la energía vital.

Algunas frases aclaran sensaciones: “La poesía es la intimidad que coincide con la intimidad de otros”, Ida Vitale; y algunos versos confirman nuestra fortaleza: “No es cobarde mi alma, ni tiembla en la atormentada esfera del mundo”, Emily Jane Brontë.

La poesía es un bello obsequio del ser humano creador y creativo que podemos aprovechar. En esta publicación queremos compartir algunas palabras alentadoras:

©Einnoc Anderson. Natural Geographic Photo of the Day.

Piedritas en la ventana (Mario Benedetti)

De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana.
Quiere avisarme que está ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime.
Voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo, que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas.
Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas ni cuándo mi historia va a ser computada, quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos.
Está bien, no jugaré al desahucio, no tatuaré el recuerdo con olvidos, mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca.
Está bien, me doy por persuadido que la alegría no tire más piedritas, abriré la ventana, abriré la ventana.

©Sandro Pavan. Natural Geographic Photo of the Day.

Suave neblina sobre la colina (Emily Jane Brontë)

Suave neblina sobre la colina;
no habrá mañana tormenta.
No; el día se ha cansado de llorar,
ya agotó su reserva de callada tristeza.

Oh, he vuelto a los días de mi infancia,
de nuevo soy una niña;
y bajo el techo paterno que me abriga,
junto a la vieja puerta de la entrada,

miro caer esta tarde nubosa,
tras un día de lluvia.
Neblinas azules, dulces neblinas de verano
empañan las montañas a lo lejos.

La humedad impregna la alta hierba verde,
espesa como lágrimas en la mañana;
y pasan como en sueños vaharadas de fragancias
que recuerdan otros tiempos.

La belleza (Herman Hesse)

La mitad de la belleza depende del paisaje;
y la otra mitad de la persona que la mira…

Los más brillantes amaneceres; los más románticos atardeceres;
los paraísos más increíbles;
se pueden encontrar siempre en el rostro de las personas queridas.

Cuando no hay lagos más claros y profundos que sus ojos;
cuando no hay grutas de las maravillas comparables con su boca;
cuando no hay lluvia que supere a su llanto;
ni sol que brille más que su sonrisa……

La belleza no hace feliz al que la posee;
sino a quien puede amarla y adorarla.

Por eso es tan lindo mirarse cuando esos rostros
se convierten en nuestros paisajes favoritos…

Misterios (Ida Vitale)

Alguien abre una puerta
y recibe el amor
en carne viva.
Alguien dormido a ciegas,
a sordas, a sabiendas,
encuentra entre su sueño,
centelleante,
un signo rastreado en vano
en la vigilia.
Entre desconocidas calles iba,
bajo cielos de luz inesperada.
Miró, vio el mar
y tuvo a quién mostrarlo.
Esperábamos algo:
y bajó la alegría,
como una escala prevenida.

El mar y tú (Julia de Burgos)

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!

Que uno en el otro encuentren su voz propia,
que entrelacen sus sueños en el viento,
que se ciñan estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus destellos.

Que sea un duelo de música en el aire
las magnolias abiertas de sus besos,
que las olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.

Rima LXVII (Gustavo Adolfo Bécquer)

Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y a su beso de lumbre
brillar las olas y encenderse el aire!

¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume aspirar hasta saciarse!

¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!

Qué hermoso es cuando hay sueño
dormir bien… y roncar como un sochantre…
y comer… y engordar… ¡y qué fortuna
que esto sólo no baste!

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