La universidad desde casa: latín y lentejas en una misma sesión

Dos madres quedan un viernes por la tarde en casa de una de ellas. Mientras sus hijas de cinco años juegan, una instruye a la otra en la traducción del latín de ‘La guerra de las Galias’. Hay que aprovechar cualquier ocasión para el estudio, como en otros tiempos no se perdía una oportunidad para la fiesta. Bien lo saben los esforzados estudiantes de los 28 grados, 76 másteres y resto de oferta formativa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, conocida como Uned desde su fundación en 1972.

Ciento noventa mil personas cursan alguno de sus estudios en todo el mundo, según datos facilitados por esta institución sobre el periodo 2020-21. Treinta y ocho mil optaron por Derecho, titulación más demandada. Los siguen los futuros psicólogos y, ya a distancia, los matriculados en Geografía e Historia. Algo más de nueve mil elegimos en su día filología, situada en noveno lugar, lejos de las carreras mayoritarias. Entre los estudiantes, destacan los cuarenta y cinco mil madrileños; el resto se reparte por toda España, y casi mil son reclusos. Unos cuatro mil son extranjeros residentes en Europa y tres mil en distintos puntos de América. Setecientos viven en África y cuatro en la lejana Oceanía.

La Uned tiene actualmente abierto su segundo plazo de matrícula, para asignaturas del segundo trimestre. ©Uned

Con un alcance mundial, la Uned presume de ser el mayor campus de Europa en la publicidad que recuerda estos días que está abierto el segundo plazo de matrícula. Aunque muchos inician el curso en septiembre, otros prueban en febrero con unas asignaturas del segundo cuatrimestre para ver qué tal se da la cosa. Volver a estudiar es un reto ilusionante, pero exige tiempo y renuncias que hay que estar dispuesto a asumir. Son muchos los que comienzan, pero más de la mitad no logra la titulación. Según datos de la Fundación BBVA recogidos por Público, la Uned es la universidad española con mayor tasa de abandono, con más del cincuenta por ciento, mientras que la tasa global asciende al 27,4 por ciento.

Un reto ilusionante, pero duro

Aquí no hay numerus clausus, pero tampoco cafetería ni biblioteca. Los que en otro tiempo estudiamos en una universidad presencial añoramos los cafés con apasionantes tertulias a la salida de clase, y sin esa contrapartida la experiencia pierde bastante brillo. Pero con más de cuarenta años, familia, trabajo y residencia en Huesca, volver a la Complutense no era una opción, así que los que afrontamos la segunda (tercera, o cuarta) carrera nos conformamos con amenizar el estudio en solitario con alguna conversación en Telegram. En esta carrera de fondo el día a día supone robar horas al ocio y combinar el estudio con el trabajo y la crianza, mientras suena la banda sonora de la olla a presión con las lentejas.

El estudio en solitario se hace a veces cuesta arriba. ©Sara Ciria

Aunque gracias a internet estudiar a distancia ya no es lo que era, dicen los que saben que hay plataformas online bastante mejores que la de la Uned, donde muchos profesores lidian con las tecnologías con suerte desigual. Abundan en esta casa los catedráticos cercanos a la jubilación y los eméritos: en algunos casos es un placer disfrutar de su vasto conocimiento, mientras que en otros confirmas que, como en la vida, también en la universidad hay de todo. Igual que en educación secundaria, cuerpo al que actualmente pertenezco, hay docentes ‘buenos’ y ‘huesos’ y, aunque esté mal que yo lo diga, alguno de estos últimos lo es de verdad.

Las redes sociales, la cafetería del siglo XXI

En los alumnos también reina la diversidad, como puede comprobarse en los grupos de WhatsApp, Facebook y Telegram que reúnen a estudiantes en busca de orientación, material didáctico y sobre todo apoyo moral. Aparte de los foros oficiales, sospechosamente inactivos, estos canales se han convertido en un hervidero de información en el que, salvo raras excepciones, reina la educación y el compañerismo. Novatos despistados, veteranos con ganas de ayudar e incluso titulados que se resisten a dejar los grupos comparten impresiones, dudas y reclamaciones.

Aunque muchos optan por realizar el camino en solitario, para la mayoría formar parte de las comunidades online supone un soplo de aire fresco que ayuda a superar los momentos bajos, que los hay. Para los más jóvenes la falta de calor humano supone un escollo importante, y los mayores nos preguntamos a veces si tanto esfuerzo merece al final la pena. Cerca de cumplir los cincuenta y a pocos créditos de finalizar, doy por bien empleado el esfuerzo, aunque a veces me haya rondado el desánimo, e incluso, la idea de abandonar.

El estudio, como el deporte y otras actividades que conllevan un esfuerzo, se va convirtiendo en un hábito que termina formando parte de tu vida. Vislumbro el fin de este grado como una liberación, pero a ratos me sorprendo barruntando nuevos objetivos… ¿Quizás un máster en literatura infantil? Al final va a ser que el estudio engancha, y que el ser humano tiene a veces comportamientos inexplicables.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: